y estaba cercano a empezar la universidad.Conito desde pequeño quería ser médico, pero sus padres no lo apoyaban. Él era un osito muy inteligente y muy amable, por lo cual tenía muchos amigos. Sus mejores amigos eran una gatita llamada Kumi, una ovejita de nombre Mina y un chanchito llamado Rufín. Con ellos iba a todos lados, los quería mucho y sabía que podía contar con ellos pase lo que pase.
Un día, saliendo del colegio, Conito fue a recolectar frutas con sus amigos al bosque como todos los días y de pronto se apareció su vecinita Eva, que era una ratoncita y le contó que escuchó gritos en casa de él, al parecer sus padres habían discutido.
Al escuchar esto, Conito se fue corriendo a casa y encontró a su madre llorando. Al preguntarle qué le sucedía, le dijo que su papá se había ido de la casa y que sería muy difícil que regrese ya que las cosas entre ellos no iban muy bien.
Conito estuvo mucho tiempo deprimido y poco a poco se fue alejando de sus amigos, ya no quería ir a recolectar frutos saliendo del colegio, no se reía de las bromas que se hacían, andava triste y sus ojos siempre estaban rojos como si hubiese estado llorando; pero al llegar a casa su actitud cambiaba, se mostraba de manera natural para que su madre no se dé cuenta de que en realidad la separación de sus padres le había chocado.
A pesar de todo, Conito se esforzó más en el colegio y subió en sus notas, él creía que esa era la mejor manra de hacer que su madre se sienta bien y trate de olvidarse de los problemas que tuvo con su esposo.
Una tarde, saliendo del colegio, Kumi, Mina y Rufín fueron al bosque como de costumbre y se encontraron con la ratoncita Eva, quien les contó lo sucedido en casa de Conito. Sus amigos se dieron cuenta del sufrimiento por el que estaba pasando su amigo y el por qué de su distanciamiento. Decidieron organizarle una fiesta sorpresa para poder alegrarlo y así lo hicieron.
Conito se dio cuenta que tenía amigos de verdad, que estaban con él en las buenas y malas, que no lo dejarían de lado por sus problemas, sino que lo apoyarían.
El pequeño osito cambió de actitud y se llenó de fortaleza. Se dio cuenta que la separación de sus padres no podía derrumbarlo y al mismo tiempo entendió que debía luchar por sus sueños: él quería ser médico.
Si bien es cierto, su economía había disminuído notoriamente, ya que era su padre quien antes se encargaba de los gastos del hogar y su mamá ahora ahorraba hasta el último centavo para darle lo necesario, así que decidió hacer sus tareas del colegio por las tardes y trabajar por las noches para él mismo solventar sus estudios.
Comenzó a trabajar en KFC y aunque el cansancio era mucho, él seguía y seguía, porque sabía que si quería realizar sus metas tenía que luchar por ellas y nada ni nadie lo detendría.
Antes de culminar el colegio, con sus ahorros Conito se inscribió en el examen de admisión de San Marcos en Medicina Veterinaria y logró ingresar en primer puesto. Su madre se sintió muy orgullosa y se dio cuenta que su hijo se había convertido en un ser muy fuerte y luchador que no dejaba que los obstáculos logren vencerlo, sino que se esforzaba por superarlos.
Sus amigos estaban también orgullosos de él y decidieron trabajar con él en el KFC. Siguiendo el modelo de Conito, empezaron a luchar por sus sueños: Kumi comenzó a estudiar diseño gráfico en la ISIL y como era muy buena en ello la llamaron para trabajar en Japón; Mina se convirtió en una excelente cheff y la llamaban de muchos países porque su sazón gustaba a todos; Rufín estudió administración de empresas y consiguió contratos en empresas muy destacadas, y Eva también ingresó a la universidad San Marcos en Medicina Veterinaria, consiguiendo empleo en el mismo hospital que Conito.
A pesar de los rumbos distintos que tomaron sus vidas, estos amigos siguieron viéndose y contándose sus nuevas experiencias. Ni la distancia pudo con ellos, seguían manteniéndose unidos como hermanos, todos lograron concretar sus metas y le demostraron a los demás que nada es imposible y que los sueños por más utópicos que sean se pueden concretar si luchamos por ellos y creemos en nosotros mismos.

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